martes, 20 de junio de 2017



    HORA  DE  "DESANUDAR"


En estos tiempos de cambios, de prisas, de falta de tiempo para “estar juntos”, siento a menudo que los profesores gozamos de un creciente desprestigio social. Tenemos una profesión vocacional que se cuestiona y pone en tela de juicio constantemente. Estas “sensaciones” me hacen desmotivarme y caer en el desánimo, incluso me llevan a plantearme si he equivocado mi profesión y quizás podría dedicarme a algún otro trabajo en el que se atienda a las personas de una en una y no de veinticinco en veinticinco (o más) , y todas diferentes, como hacemos los profesores. Quizás estos sentimientos se acrecientan estos días porque estamos a final de curso y el agotamiento ya no puede esconderse.



Sin embargo luego llego a clase y me olvido de todo esto. Allí están ellos, mis 26 chicos y
 chicas, todos preciosos, ansiosos, moviditos, habladores, esperando a darme los buenos días, a compartir conmigo la caída de un diente, sus progresos con las multiplicaciones o simplemente a presumir de su nuevo corte de pelo. Los que nos dedicamos a educar en edades tempranas, recibimos mucho afecto y cariño y vemos cómo van creciendo, aunque el resultado de la principal tarea, que es el andamiaje de su vida, se percibirá en ciclos superiores. Ellos recogerán el fruto de tanta insistencia con la puntualidad, el orden, sentarse correctamente, cuidar el material, hablar en el tono adecuado, resolver conflictos, ser autónomos y responsables…


Asamblea de despedida
Estos locos bajitos son los que me animan a seguir trabajando en lo que me gusta, ser maestra.
Y en ese mundo de afectos y cariños, hoy hemos tenido un día duro. Cuando estudié magisterio me enseñaron a programar, psicología, pedagogía… Pero nadie me habló de esto que siempre llevo tan mal: “A soltar”. Cada vez que dejo una promoción me sucede lo mismo. Nos duele separarnos. Todos estamos cansados y tenemos ganas de vacaciones, yo soy la primera que les digo “Hala, a descansar ya, que corra el aire”. Pero cuando he sacado la última fila del curso para irse a casa,  y regreso al aula, siento un vacío que pellizca fuerte.

 En estas etapas tempranas, lo emocional es el motor. El motor para estar, el motor para aprender o el motor para relacionarnos con los otros. Día a día vamos construyendo casi sin darnos cuenta esa tela de los afectos que nos unen de forma especial y nos llevan a querer estar juntos. Durante dos o tres años compartimos temores, risas, nuevos aprendizajes curriculares, preocupaciones, resolvemos conflictos, inventamos historias, transitamos por la magia y alimentamos quereres.

Hoy he “soltado” a mis niños y niñas con los que estuve en primero y segundo de primaria. Nuestra última asamblea ha sido muy especial y me gustaría compartir con vosotros alguno de estos sentimientos que tan explícitamente manifiestan. Sus palabras, que reproduzco literalmente,  calan profundas en mí, y no por conocidas dejan de suponerme un duro trago.


Susana: Bueno chicos, último día de cole. Nos vamos de vacaciones y toca despedirnos, además el próximo curso vais a tener profesor nuevo. Yo ya he estado con vosotros dos cursos y os toca cambiar. Los cambios nos dan miedo por desconocidos pero os aseguro que cambiar es bueno y veréis como en poco tiempo acabaréis queriendo tanto a vuestro nuevo profesor como a mí, aunque sé que ahora os cuesta creerlo porque hemos pasado mucho tiempo juntos y nuestro vínculo es muy fuerte.

Zayra: No me quiero ir, no te quiero dejar sola, me quiero ir contigo.

Alba: Para eso te vas a vivir con ella. Mi padre sabe dónde vive Susana.

Carmen: Pero, tenemos que dejarla descansar.

Daniela: ¡Ojalá estuvieras en 3º, te echaremos de menos!

Carmen: En vacaciones me acuerdo de vosotros, sois los primeros que tuve en la vida y siempre tendréis un lugar en mi corazón. Y para ti especialmente Susana, siempre, siempre, te lo prometo.

Rafa en la asamblea
Susana: ¡Venga, contadme qué haréis estas vacaciones!

Endika: Yo el viernes me voy a Granada, a una casa cueva e iré a un rio  o no sé qué, que mi padre encontró allí fósiles.

Rafa: Pues yo el lunes iré a un parque que se llama Extremadura. Hay buitres, águilas, peces, zorros…


José: Pues eso Rafa, animales.
Ana contando sus planes 
Ana: Yo me iré cinco días a Asturias y te echaré muchísimo de menos.
Endika: ¿A hacer el descenso del Sella?

José: Pues yo voy a echar de menos a mi compi Cristian.

Quique: Esas gafas que llevas te las regalé yo cuando era pequeño, creo.

José: ¿Te las regaló él?

Susana: Sí. Cuando yo le daba clase a Quique en infantil, él siempre me regalaba gafas de estas tan divertidas.

Candela: Jo, yo te voy a echar mucho de menos porque en 3º ya no te tenemos.

Endika: Sí, pero estará en el patio.
Candela y Carmen en
la última asamblea

Nisrine: Echaré de menos a todos y esta clase tan bonita.

Carmen: Nuestra clase es muy bonita y siempre está ordenada porque a Susana le gusta mucho el orden.

Zaira: Es verdad, y quiere que seamos ordenados como ella. 

Susana: Venga, decidme dónde vais de vacaciones... "Niños ordenados"

Zoubair: Pues yo el domingo me voy a Francia y luego a Marruecos.

Ramiro: Yo iré a Alcoy este fin de semana, con un amigo.

Quique: Yo no sé si iré al pueblo de mis abuelos. Es Villapalacios.

Alba: ¡Ohhhh! ¿Hay palacios?

Quique: No, aunque no estoy seguro.

Deba: Echaré de menos a Carmen porque es una buena amiga y cuando Daniela y yo nos hemos peleado, Carmen nos ha ayudado.

Susana: Eso me gusta mucho. ¡No que os peleéis! Me gusta que sepáis arreglar los conflictos entre vosotras y si necesitáis ayuda que la pidáis.

Janek: Yo haré alguna multiplicación este verano en mi casa.

Zoubair: ¡Jo qué fácil!

Nicolás: Yo iré a Acualandia.

Alba, desconsolada
Endika: ¡Qué morro!

Alba: Yo lo que quiero decir es que te quiero mucho y que te vamos a echar de menos a ti, y a todos. (En este momento Alba rompe desconsolada a llorar y tenemos que parar la asamblea para abrazarnos y consolarnos porque media clase está llorando.)



En sus llantos cargados de sentimiento, en sus palabras, hilvano las mías, momento de soltar lazos, momento para abrirnos a nuevos aires, momento para diferentes conquistas y espacio para otros que vendrán, momento para que nuestros vínculos tomen otra distancia.

Duele y os quiero,


Susana Paredes
(Tutora de 2º de primaria del C.E.I.P. El Tossal de Alicante)

Despedida

¡Mira que me han hecho pelear!... Pero ¡Les quiero!


Antonio, el director, ha venido a clase a despedirse de los niños 



 
Divertidos...

 
Adiós chicos, adiós. ¡Feliz verano y a descansar!



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